• Estrellas blaugranas

    Joan Canals

    1956: Fue campeón de Liga y Copa y el único que se quedó en el Barça después de la retirada de Llaudet

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    Joan Canals

    Muchos jugadores han pasado por el Barça desde que, en 1926, se pusiera en marcha el baloncesto, la que siempre fue su sección estrella. Todos han aportado algo a un recorrido de más de 90 años, pero solo unos cuantos alcanzaron la categoría de ‘leyendas’ por su calidad en la pista y por su compromiso fuera de ella. Juan ‘Juanito’ Canals es quien primero hizo historia en el baloncesto blaugrana. Canals fue el único que resistió cuando el presidente Enrique Llaudet decidió prescindir del baloncesto en el momento más oscuro de la sección. El Barça había ganado su primera Liga -además de la Copa- en el temporada 1958-59 con un equipo de primer nivel (Bonareu, Alonso y José Luis Martínez, Buscató, Cano, Plana, Miró, Mateu, Melendez y el propio Canals, con Jaume Isal como entrenador) y parecía que la llegada a la élite era para quedarse muchos años. Pero las cosas no funcionaron bien en las dos siguientes temporadas y Llaudet, responsable y defensor entusiasta del baloncesto en la temporada del título liguero, decidió que la sección «debía ser solo para los socios y sus hijos». Se acabó el máximo nivel y, lógicamente, se fueron los jugadores de máximo nivel. «Yo me quedé porque me gustaba el Barça. Estaba a gusto. Estábamos un juvenil llamado Valbuena y yo», lo explicaba Canals en su vivienda badalonesa, cuando tenía 89 años, su trayectoria deportiva y, sobre todo, su vida blaugrana. Canals murió el 28 de Febrero de 2018, hizo mucho por el baloncesto en general y fue el primer referente del Barça.

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    Vistió por primera vez la camiseta blaugrana en 1956 cuando ya había sido 24 veces internacional y medalla de oro en los Juegos del Mediterráneo de 1955. «Pude ir al Barça un par de años antes. Me vinieron a buscar. Yo estaba en el Sant Josep jugando en una pista de tierra. Sólo tres jugadores no cobraban y yo era uno de ellos. Un día fui a un entrenamiento. La temperatura estaba por debajo del 0 y solo había dos compañeros. Nos quedamos esperando cuando llegó Andreu Ponsirenas, que era quien mandaba. Sólo tres habíamos acudido en aquel día de perros y en lugar de agradecérnoslo, nos pegó bronca porque estábamos esperando a los compañeros y no entrenándonos. ‘No tenéis amor al club’, nos dijo. ‘Yo me marcho’, decidí en aquel momento». Finalizaba la temporada 1949-50 y Canals cumplió lo que dijo aunque el Sant Josep le ofreció por primera vez dinero para que se quedara. Fue entonces cuando llegó el Barça. «Les dije que sí y estaba medio comprometido, pero surgieron los problemas. Yo era albañil, trabajaba en la empresa familiar y finalizaba la jornada a las 7. Ir a los entrenamientos en Barcelona significaba tener que dejar de trabajar a las 5 y mi padre dijo que no. El Barça en aquella epoca no pagaba nada y no nos lo podíamos permitir. Hubo un poco de lío pero acabé en el Joventut, que lo tenía mucho más cerca».

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    «Pude ir al Barça un par de años antes, pero lo tuve que descartar por problemas de trabajo»

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    Hasta 1956 no se pudo liberar parcialmente de su trabajo de albañil en la empresa familiar y atender el perenne interés barcelonista. Dejó atrás el Joventut -«no lo pasé bien porque Brunet, que era entrenador-jugador, tenía un carácter difícil. El equipo no funcionó y dejó de contar conmigo. Yo dije que Brunet o yo y como él continuó, yo me fui». El Barça no estaba entre los mejores del momento. «Jugábamos -recuerdaba Canals- debajo de las gradas de Les Corts, al aire libre por supuesto y el entrenador se llamaba Ortiz». Fue una transición hasta la llegada de la temporada 1958-59 cuando llegaron Alfonso Martínez y un jovencito (17 años) llamado Buscató al que todos denominaban ‘Nino’ por su juvetud y su rostro aniñado.

    Canals fue imprescindible para que Buscató pudiera jugar en el Barça. «Él vivía en Pineda y trabajaba en la panadería de su familia, situada tambien en esa población. Tenía que estar allí a primera hora de la mañana y si se entrenaba con el Barça perdía el último tren. Lo solucionamos viniendo a dormir a mi casa, en Badalona y desde allí tomaba en primer tren para ir a Pineda. Fueron unos meses hasta que Jordi Bonareu lo pudo acercar a Mataró y era más cómodo. Fue uno más de la familia y mi esposa María Teresa lo trató siempre como a un hijo. Yo había participado también en su fichaje porque Nino le metió 32 puntos a la Penya y Palés, que era el directivo del Barça, me dijo que había que ficharlo y él y yo fuimos a ver a Buscató ya su padre».

    Precisamente Bonareu fue uno de los pilares del equipo. «Era un pívot muy anotador que tiraba por debajo», explicaba Canals, que destacaba al Nino pese a su juventud. «Bonareu, los hermanos José Luis y Alfonso Martínez, Nino y yo formábamos el equipo inicial, que jugaba casi todos los minutos porque las cosas no eran como ahora y algo muy raro debía suceder para que se hicieran cambios», señalaba el badalonés, considerado como uno de los mejores defensores de la época. Pero ganar la Liga no fue fácil. Primero porque Alfonso Martínez llegó con dos partidos de sanción de la anterior temporada, un problema que se solucionó cediéndolo al Mataró que que disputara el Gonzalo Aguirre -la Liga de Segunda División- y respescandolo cuando había cumplido la sanción. El Barça pudo comenzar al completo, pero pronto perdió ante la Penya (45-53) y se vio por detrás en la clasificación. Pero los badaloneses perdieron ante el Orillo Verde y el Iberia y el título se convirtió en un mano a mano entre Barça y Madrid. Estaban igualados a puntos pero el basket-average era favorable a los blancos (51-36 en Madrid y 59-58 en Barcelona) y todo quedaba pediente de alguna sorpresa en la últimas jornadas. Cumplió el Barça, pero no el Madrid que cayó en la pista del Orillo Verde. «Es uno de mis mejores recuerdos, por supuesto, aunque después llegó la retirada del equipo en el verano del 61. «Pasamos a jugar en Regional. Un juvenil (Balbuena, yo y jóvenes que en algunos casos eran hijos de los socios, como quería Llaudet. Me quedé porque me gustaba el Barça». Canals, que ya entrenaba al infantil del Barça cuando era jugador, fue derivando hacia la enseñanza del Barça, principalmente con niños aunque fue provisionalmente entrenador del primer equipo blaugrana. Nunca dejó de vivir en Badalona y ello facilitó que entrenara al Sant Josep, Joventut -donde fundó la Escuela de Básket- y Círcol Católic, además del C.E. Mataró y de la selección española B. Es de esa labor de enseñanza de la que se mostraba más orgulloso y de la que confeccionó un corto manual que debiera ser de obligado cumplimiento para todos los pedagogos del deporte y en el que pueden leerse cosas tan interesantes como «si quieres deshacerte de un defensor, pégate a él» o «los hombres quietos dan ventaja a la defensa» o «la repetición del éxito es el aprendizaje y, por tanto, cuando un movimiento se ha entranado nueve millones de veces se ha de entrenador otros nueve millones si es necesario… y dos veces más los domingos por la mañana». Canals señalaba que no era alto ni gran saltador. Sólo un alero de 1,75, pero siempre fui intenso y mi especialidad era la defensa. Entré en la selección española por la defensa. De cara a los Juegos del Mediterráneo éramos 14 convocados y había que descartar a dos de cara a la competición. Trajeron 12 chandals y uno de los que se quedó con él fui yo. Pensé que estaba fuera del equipo pero seguí en la concentración de Mataró. Allí estuvimos un mes y yo apenas tenía protagonismo hasta que jugamos un partido de preparación con el equipo local. Jugaba Soro, que era una bestia anotando y los primeros minutos metió muchos puntos. Entonces Jacinto Ardevínez, el seleccionador, me dijo que saliera a defenderlo. Me salió muy bien. Me quedé en el equipo y jugué bastantes minutos en los Juegos del Mediterráneo, incluso marcando a un jugador griego que se llamaba Manias y que era su gran estrella. Lo saqué en los dos partidos que disputamos con ellos y ganamos la medalla de oro». Fue el mejor recuerdo de una generación autodidacta. Yo a los 27 años tiraba muy mal y el seleccion Ardevínez me dijo que debía aprender y fue un compañero en la seleccion y rival de club, Eduardo Kucharski, quien me enseñó. ‘hay que tirar con la yema de los dedos’, me insistió’. Y eso fue lo que posteriormente yo enseñé a todos los jóvenes que pasaron por mis manos», explicaba en su piso de Badalona.
    Hombres como ‘Juanito’ Canals son los que han marcado la historia del baloncesto barcelonista. Y del deporte.

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