• Estrellas blaugranas

    1975: Juan Domingo de la Cruz

    LLegó al Barça sin hacer ruido pero se convirtió en un pívot determinante

    J.D. DE LA CRUZ-70

    De la Cruz fue uno de los pívots más consistentes de la época

    Antonio Serra, que entrenaba entonces al Manresa y que después fue doble campeón de Liga con el FC Barcelona, llegó una tarde del verano de 1975 al Palau en compañía del presidente del club manresano, Josep Salido. Su objetivo era conseguir la cesión de Juan Domingo de la Cruz, recién aterrizado en el club barcelonista. ¿Quien era De la Cruz? Pues los medios de comunicación se lo preguntaban y el Barça no ofrecía demasiados detalles. Pero tardó en descubrirse el misterio -era un pívot llegado desde Buenos Aires que podía jugar como español- y tampoco muchos años más para darnos cuenta que se trataba de un excepcional jugador, un tipo honrado y, luego, un barcelonista de verdad. Porque aún ahora, De la Cruz respira barcelonismo por todos los poros de su cuerpo.
    Juan Domingo de la Cruz Fermanelli había nacido en Buenos Aires (Pasteur) el 6 de febrero de 1954 y llegó a España casi por casualidad en una gestión express de Eduardo Portela. Ese mismo verano de 1975 se decide que no habrá cesión -ni al Manresa ni a nadie- y que se queda en el primer equipo. Comenzaba una larga etapa llena de éxitos porque el que pronto bautizaron -dicen que fue Chicho Sibilio- como ‘el lagarto’ resultó uno de los fichajes más rentables. No era un pívot sobrado de kilos (93 kilos en su primera época para sus 2,06 metros), pero su rapidez compensaba la potencia de otros. De la Cruz tuteó a todos los pívots con los que se enfrentó y pasaron a la historia sus marcajes de Vladimir Thachenko -en 1979 jugando con la sección española- y a Arvydas Sabonis en la final de la Recopa de la temporada 1984-85, el primer titulo europeo que ganó el Barça.

    DE LA CRUZ-70

    De la Cruz llegó muy joven al Barça e hizo aquí toda su carrera deportiva

     

    Ni él mismo podría imaginarse en 1975 que iba a estar 12 años en el Barça, que iba a ganar dos Recopas, una Korac, 7 Copas y 3 Ligas y que iba a se 131 veces internacional con la selección española. Años después se sinceró en una entrevista periodística. «Si soy sincero debo decir que cuando me dijeron Barcelona, miré en un mapa, porque pensaba que era un pueblo de Italia. En esa época nos metían el NO-DO en Argentina, y todo era Real Madrid, Franco, el fútbol…. Yo no era demasiado seguidor del baloncesto, pero a raíz de que un tío mío me llevó a ver un torneo en el Luna Park en el que jugaban España y Argentina, tuve un primer contacto directo con el baloncesto». Un par de años después de eso, De la Cruz jugaba en el San Lorenzo de Almagro.

    Su rápida nacionalización le convirtió en un fichaje perfecto para los intereses del Barça

    «Fue cuando el Barcelona hizo una gira por Argentina, y en un torneo en Mar de Plata, se supone que teníamos que jugar contra ellos. Digo se supone porque no ganamos nuestra semifinal, y no llegué nunca a jugar contra el Barcelona. El caso es que ahí me vio Ranko Žeravica, y estuvo hablando conmigo, me preguntó si tenía familia en España… Yo pensé que quedaría todo en nada, pero al poco tiempo Portela se puso en contacto conmigo y me animó a dar el paso de venirme al Barça. En un primer momento me tuvieron escondido, solo me entrenaba, pero el tema de mi nacionalidad salió rapidito. En menos de mes y medio ya tenía los papeles porque era todo muy legal, muy trasparente. Mis abuelos eran de Salamanca, así que soy un oriundo legal, no de los que aparecieron luego por aquí. En principio la idea era cederme al Manresa, pero Ranko quiso que me quedara en el equipo. Yo llegué con un año de contrato que enseguida se amplió a tres y así hasta los doce años que estuve».

    De la Cruz valora muy positivamente su estancia en el Barça. «Tuve una etapa para mí que no fue buena, que fue la de Kucharski, en la que casi ni entrenábamos. Recuerdo que nos decía, “si queréis podéis venir a hacer un poquito de tiro, pero en vaqueros…”. El resto de etapas bien, yo no me puedo quejar, desde el club siempre he recibido buen trato a nivel directivo, y con los entrenadores, unos mejor, otro peor. En la última época ya estaba claro que él no contaba conmigo. Lo que pasa es que las cosas hay que decirlas más claras. Cuando traen a Trumbo y se nacionaliza me dijeron que cualquiera se podía quedar fuera, hasta Epi, y eso no te lo comes».
    De la Cruz se fue a Palma de Mallorca y después a Costa Rica, pero siempre ha mantenido el contacto con sus ex-compañeros y siempre amigos (Flores, Solozábal, Sibilio, Norris…) y, sobre todo, ha sido el primer seguidor del Barça, al que llegó por casualidad pero al que no olvida.

    DE LA CRUZ 1-70

    La lucha por los rebotes fue uno de los puntos fuertes del juego de De la Cruz

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