• Estrellas blaugranas

    1946: Eduardo Kucharski

    Jugó en dos épocas en el Barça y fue un referente del basquet catalán durante muchos años

    Kucharski -apellido polaco- comenzo a sonar en el baloncesto catalán casi simultáneamente con el final de la guerra. Eduardo Kucharki González -mezcla de sangre polaca y catalana- nació el 22 de mayo de 1925. La mayoría de sus biógrafos sitúan ese nacimiento en la localidad barcelonesa de L’Hospitalet del Llobregat, pero su propia madre se lo desmintió a Fernando Font, según explica el propio Font en su ‘Libro del oro Basket (1923-1985), editado en 1985 y que significa una guía imprescindible para conocer los secretos del deporte de la canasta. «En L’Hospitalet abrimos un establecimiento -le explica a Font la madre de Kuchi- y allí conocí al padre de Eduardo, pero cuando nos casamos nos fuimos a vivir a la calle Viladomat, detrás de la Escuela Indistrial». «Y yo nací en aquel corazón de la Barcelona artesanal, escenario de tanta historia», remacha el propio Kucharski, que creció en un ambiente deportivo y que pronto manifestó sus actitudes ara practicar diversos deportes. Preferentemente, el fútbol. Con 12 años, Eduardo jugaba en el equipo de la Penya Saprisa -un deportista suramericano que acudía todos los veranos a Barcelona y que financiaba el equipo- y comenzó a destacar a las órdenes de ‘Pasabalón’, un forjador de jugador mítico en la época, por cuyas manos pasaron los hermanos Cardús y Martorell, que luego jugaron en el RCD Español, y el mismísimo Ricardo Zamora. «Mira si yo estaba metido en el fútbol -explica Kucharski a Font- que ‘Pasabalón’ comió en mi casa durante los años de la guerra y después íbamos al campo Cataluña de Les Corts, donde también estaba la pista de juego de basquet del Español y en donde podía ver a jugadores como Colomer, Coll, Domingo, Rauret, Gago, Brotons y otro chaval que luego fue un directivo de postín: Anselmo López». Llegado el momento de decidir, Kucharski optó por el baloncesto y el destino lo tuvo fácil porque al lado de su casa se ubicaba uno de los escasos clubs estructurados del momento: el Layetano. «Empecé por casualidad -explicó el propio Kucharski a Carlos Jiménez para el libro ‘Historia del baloncesto en España’-. Vivía al lado del club y cuando acabó la guerra y llegó el verano, mis padres propusieron ir a bañarnos a la piscina de aquel club que teníamos al lado de casa. Allí empecé a practicar el baloncesto. Yo iba para futbolista pero siempre me apasionó estar en contacto con una pelota que botara sin importar el deporte que fuera. Eso me valió para tener mejor dominio del balón que la mayoría. Tras estar en el juvenil, a los 16 años pasé directamente al primer equipo. Todo fue muy rápido, llevaba poco tiempo jugando al baloncesto y pronto tuve la opostunidad de disputar la Copa del Generalísimo, que se jugaba a nivel nacional.

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    Eduardo Kucharksi jugó en el Barça la temporada 1946-47 y se fue para volver ser barcelonista desde el 1949 al 1953

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    Kucharski fue un jugador completo, tanto en defensa como en ataque

    «Una pasada para un chaval como yo. Recuerdo que al día siguente de jugar la final en Zaragoza, un domingo a finales de junio, me examinaba de Estado, que era el examente final de bachillerato para poder entrar en la Universidad». Fue el primer contacto directo de Kucharski con el Barça, aunque fuera en condición de rival. «Ellos eran los favoritos. Tampoco es que fueran profesionales, pero alguna propininilla recibían seguro y, lo más importante, podían ir al fútbol gratis». Pero ganó el Layetano y Kucharski se llevó su primer título, que cinco años después repitió, ahora vestido de barcelonista porque había cambiado de equipo. «El Layetano quedó desmantelado y todo el mundo me decía que fichara por el Barcelona, el equipo dominador entonces, que no podía hacer nada solo en el Layetano y al final me decidí. También influyó Fernando Font, que era el entrenador del Barça, el que lo organizaba todo allí y que, además, vivía al lado de mi casa. Siempre insistió mucho para que jugara para él. Todos éramos del barrio de Viladomat y Rosellón, donde estaba la Escuela Industrial».

    LLegó del Layetano e hizo al Barça campeón de Catalunya

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    1946: Eduardo Kucharski

    Jugó en dos épocas en el Barça y fue un referente del basquet catalán durante muchos años

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    Kucharski volvió al Barça como entrenador en la temporada 1978-79

    En esa temporada el Barça no perdió ningún partido. 14 victorias en el Campeonato de Cataluñu, 12 en el experimento del Campeonato Nacional y 5 en la Copa. Kucharski señaló años después que «la liga experimental que se montó no cuajó. Yo no la recuerdo casi y seguramente influyó el tema económico y a la falta de experiencia en la organización». Pero la primera temporada de Kucharski en el Barça no pudo ser más exitosa, con título de Copa incluido. «En semifinales ante el Real Madrid nosotros ganamos de paliza tanto en casa como en el Frontón Recoletos y en la final batimos al CB Canarias en Zaragoza. Quedamos 39-25 y lo recuerdo como un partido tranquilo. Yo estuve a punto de no jugar porque tenía anginas, que me provocaron fiebre. Me decían que no jugaba pero a pesar de estar enfermo viajé a Zaragoza y jugué».

     

    Kucharski fue -junto a Navarrete- el líder de la primera epoca de oro del Barça y marcó la línea a seguir, tanto en defensa -fue de los primeros que entendió su importancia- como por su visión del juego ofensivo y la rápidez de sus acciones, a pesar de su corpulencia. Posteriormente jugó en el Joventud de Badalona y el Aismalibar de Montcada antes de retirarse en 1958. Fue internacional en 50 ocasiones y participando en el primer Campeonato de Mundo (Buenos Aires 1950) y en los Juegos del Mediterráneo en 1955. Compartiendo el puesto con Fernando Font dirigió a la selección española en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 y fue el primer entrenador español en dirigir un equipo extranjero: el Virtus de Bolonia, al que entrenó de 1961 a 1963. De regreso a Barcelona estuvo dos años inactivo antes de entrenar (junto a Nino Buscató) al Juventud para cerrar su actividad de nuevo en el Barça, al que entrenó en la temporada 78-79 ganando el título de Copa.
    Fallecido en 2016 en Sant Cugat del Vallés, Eduardo Kucharski dejó un imborrable recuerdo a todos los que jugaron con él o le tuvieron como entrenador. «Era un adelantado de su tiempo», señala Luis Miguel Santillana a quien entrenó en el Juventud. Opinión que comparte Nino Buscató. «Un avanzado del mundo del baloncesto. Como jugador no le acompañaba el físico, pero su inteligencia lo superaba todo; era creativo y su tiro desde lejos, a dos manos, era muy efectivo. Como entrenador, un avanzado. Contactó con algunos técnicos estadounidenses, como Ed Jucker, y consiguió ver el baloncesto de una forma diferente y avanzada. Fue el primer entrenador del baloncesto moderno. A mí me fichó él para el Aismalibar, pero antes de empezar la temporada me dijo que se iba a Bolonia. ‘Pero no te preocupes, dirigiré al equipo en la pista’, me dijo. Y así lo hizo, cada verano venía y marcaba las líneas de la temporada».
    Fernando Font analizó en su libro a Eduardo Kucharski. «Ha sido un jugador de agudo intelecto, de mejores manos y de acciones insinuantes de engaño. Pese a su conformación física, algo gruesa, su rapidez de reflejos y la brevedad de sus fintas le bastaban para engañar a su marcador que, por lo general, iba vendido porque no sabía con qué engaño le sorprendería. Potente, con buena estatura (1,82 real), corría poco, pero en su momento, que es la forma más rápida de correr y sus asistencias eran definitivas al soltar el balón con brevedad, fuerza y precisión. Tuvo dos épocas, la primera la de ‘palomero’, solo recogiendo el fruto de los puntos que le daba Navarrete y la segunda haciendo de todo y actuando en equipo. Cualquiera diría que un jugador así podría ser como le diera la gana. Pues no, eran el jugador más disciplinado, sobre todo cuando tenía que correr un poco, en su época del Barça. Y lo era también por su comodidad porque para él tener que regresar por una pérdida de balón resultaba una broma pesada.
    No hay duda de que Eduardo Kucharski fue la primera leyenda del baloncesto.

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