• Estrellas blaugranas

    1954: Pepe Soro

    Uno de los mejores jugadores de la época llegó al Barça cuando todavía no era un equipo ganador

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    Un equipo titular de la temporada 1955-1956. De izquierda a derecha: Lovrics, Parra, Folgosa, González y Pepe Soro

    Nacido el 12 de enero de 1936 en Barcelona (barrio de Gracia), vivió su infancia entre esta ciudad y tierras aragonesas por cuestiones familiares, pero a los 12 años se estableció definitivamente en la ciudad Condal, donde dio sus primeros pasos en el baloncesto. Ahora, casi 70 décadas después e instalado en sus 82 años que todos quisiéramos para nosotros, Pepe Soro rememora con lucidez su historia desde el local de la Asociació de Veterans que él puso en marcha y a la que cuida como un tesoro. «Me aficioné al baloncesto jugando solo y los domingos cogía una pelota que teníamos en casa -todo un lujo en aquella epoca de postguerra- y me iba a una pista sitada en el barrio del Guinardó y que era propiedad del Liceo Hispano Francés y allí pasaba horas y horas. El baloncesto no existía en los años 40 porque después de la guerra desapareció. Lo más parecido a una pista cubierta era un almacén que había en Montgat. Yo probaba cosas solo y practicaba el tiro de forma totalmente autodidacta, para divertirme y pasar el rato. Pero un día me vio Miguel Carreras, un gran jugador, que me llevó al entonces Layetano. No sé que vio Carreras en mí, quizás que era bastante alto y fisicamente fuerte, pero su propuesta fue un regalo, que no desaproveché». El Layetano era solo el proyecto de club que luego se convirtió en el primer club de baloncesto fundado en España. Y allí es donde Soro dejó de ser autodidacta y comenzó a aprender los fundamentos. Hasta que llegó el Barça a buscarlo.»Fue un momento muy complicado. Jugar en el Barça era el sueño de mi vida, pero cuando vinieron a buscarme yo tenía 18 años y había comenzado a trabajar en la Transmediterránea como oficinista. Tenía que asegurarme un sueldo porque entonces el baloncesto estaba muy lejos de ser profesional. Pude alternarlo y estuve casi 50 años trabajando allí y jugando… aunque con problemas. El primero fue en 1960 con los Juegos Olímpicos de Roma. Habitualmente la selección española jugaba un partido al año y eso no significaba ningún problema pero cuando nos clasificamos para los Juegos todo cambió. Me seleccionaron y eso significaba una concentración y una competición, dos meses en total. La empresa no lo vio con buenos ojos desde el inicio y al final dio un no rotundo. Fue una lástima pero me quedé sin Juegos Olímpicos».

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    Soro era un jugador elegante y un buen tirador

    Más fácil fue compaginarlo con el Barça. «Lo del Barça fue un sueño hecho realidad. Llegué en edad juvenil y jugábamos en una pista de cemento situada al lado del gol sur del campo de Les Corts. Nos entrenábamos dos días a la semana, una hora cada día y toda preparación física era correr bajo las gradas. Había un entrenador y un delegado y nadie más. Teníamos una camiseta para toda la temporada, la pelota era de cuero y las zapatillas no tenían ningún tipo de amortiguación. Disputábamos el Campeonato de Catalunya porque no había Liga en España, que no se inició hasta 1957. Cobrábamos muy pocos y afortundamente yo era uno de ellos. En el Barça acabé cobrando 12.000 pesetas al año». La llegada de la llamada Liga Nacional fue una revolución. «Primero solo éramos seis equipos y después de fue ampliando. Cuando íbamos a Madrid (en un avión de hélice de 35 plazas) aprovechábamos para jugar dos partidos y también hacíamos doblete en Zaragoza y Bilbao. El 29 de abril de 1959 fuimos a Madrid y cogímos el avión anterior al que se estrelló y acabó con la vida del gimnasta Joaquim Blume».

    Por aquel entonces, Soro ya era un jugador reconocido. Sus prácticas en solitario le habían permitido conseguir una mecánica de tiro desconocida hasta el momento. Lanzaba el balón desde el lado, arqueando el brazo por encima de la cabeza, lo que resulta imparable para los defensores. Luego se denominó ‘gancho’ y lo llevó a la popularidad Clifford Luyk, pero fue Soro quien primero lo practicó en España. Luyk (americano de Siracusa y pronto nacionalizado español) llegó en 1962 y se enfrentó a Soro en algunos partidos. «Él era mucho mas alto (media 2.05 por 1,90 de Soro) y sufría mucho para defenderlo porque había que marcarlo por delante y por detrás. Los duelos bajo los tableros eran terribles con él». Cuando Luyk -y otros jugadores extranjeros- mostraron el gancho, el barcelonés ya era un especiaslista. «Lo hacía servir siempre a la derecha y lanzando a tablero. Lo perfeccioné en el campo del Laietá».

    Fue el primer jugador en utilizar el «gancho» que después hizo popular Clifford Luyk

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    1954: Pepe Soro

    Uno de los mejores jugadores de la época llegó al Barça cuando todavía no era un equipo ganador

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    Soro fue uno de los alicientes para que los aficionados llenasen las gradas de la pista que estaba bajo la Tribuna de Les Corts

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    Continua ligado al Barça a través de l’Associació de Veterans

    Tras dejar el Barça, Soro jugó en al Orillo Verde de Sabadell y el Picadero para regresar y poner en marcha la Associació d’Antics Jugadors de Básquet del FC Barcelona. Una larga y bonita historia. «Para mí y supongo que para todos los que han vestido la camiseta del Barça. Al final de la década de los 70 coincidimos que queríamos llevar al baloncesto del Barça más allá de los paises y dar valor a lo que habíamos vivido y aprendido. El gran impulso fue de uno de los hermanos Carreras, Pedro, que dejó de jugar, pidió trabajo al club y entró en las oficinas del departamento de contabilidad del Barça. Se enteró de que ya existía una agrupación de antiguos jugadores de fútbol y utilizó esta excusa para promocinar la de baloncesto. ‘Por qué no la hacemos nosotros’, nos dijo. En 1976 nos pusimos a trabajar cinco personas. Pedro Carreras, Juan Arnau, Joan Ferrando, Ignasi García y yo. Tuvimos muchas reuniones y le dimos muchas vueltas en los siguientes meses a la idea. Finalmente y con la idea del abogado José María Serdà y del directivo Juan Molas, que acabó siendo el primer presidente de la Asociación, nos constituimos como órgano oficial de representación de los ex-jugadores en 1977. Recuerdo que la primera junta estaba constituída por Molas como presidente, Pedro Carreras como vicepresidente, Isidre Tarragó como secretario, Joan Arnau como contable, Ignasi García y Joan Ferrando como vocales y yo como tesorero. Las primera reunión para iniciar todo el proceso la hicimos en las golfas de la Masía. No teníamos local, bueno es realidad no teníamos nada; sólo mucha ilusión. Posteriormente hicimos las reuniones en una tienda de sombreros de la calle Fontanella de Barcelona, propiedad de la familia de Juan Arnau. Nuestros ingresos se basaban en aportaciones de los socios, de algunos sorteos que hacíamos y de contribuciones desinteresadas de los negocios de las familias de los interesados».
    Lo recuerda Pepe Soro con la tranquilidad que da el saber que se ha hecho todo lo posible por compañeros y amigos. Casi 50 años después el espíritu y el entusiasmo es idéntico en este ícono del baloncesto barcelonista, el inventor del gancho, el jugador que anotaba fácil, un hombre de club. Del FC Barcelona.

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